jueves, 20 de septiembre de 2012

El resultado


Por razones obvias fuera cual fuese el resultado de las pruebas de ayer, este post es quizás el más importante en mi vida.
Pasaban un poco de  las siete y media de la tarde  cuando entré en la consulta; sin esperar el doctor me hizo pasar.
Estuvimos hablando un poco de cómo había ido el verano y sin más historias pasamos a hacerme las pruebas de rigor.
Me tumbé en la camilla, cuando tuve el pecho lleno de artilugios con ventosas empezó todo. Me comentó que debía  relajarme, ya que tenía cerca de ochenta pulsaciones, yo creía que estaba tranquilo pero las pulsaciones delataban mi nerviosismo.
Pasaban los minutos y veía que tomaba datos sin decir nada; al ver que no pronunciaba palabra me fui preparando para la noticia que no quería escuchar.
Decidí ir tranquilizándome para esperar el resultado.
Después de unos veinte minutos de tomar datos, escuchar sonidos extraños y observar por la pantalla el corazón, me dijo el doctor  ``Bueno ya está, ponte la camisa ´´, en ese momento no sentía ninguna emoción ni buena ni mala, no sentía nada.
Tras unos breves segundos de silencio, dijo: ``Tu corazón es el de una persona sana,  no hay ningún problema en que vuelvas a correr ´´.
Me quedé paralizado, había visualizado tantas veces ese momento saltando de alegría totalmente emocionado. Pero por increíble que parezca me quedé helado, sin sentir emoción de alegría ni pena, nada, una tormenta de pensamientos me bloquearon totalmente.
Después de unos minutos en shock, le pregunté: `` ¿Pero puedo entrenar e incluso hacer series?´´, a lo que me respondió:   ``Todo, puedes hacer lo que te de la gana, tu corazón no tiene ningún problema, estás curado´´
La charla se alargó hasta las nueve y pico, una vez fuera de la consulta mi mujer y yo nos abrazamos y entonces sí, saltamos de alegría.
La primera cosa que le dije a Patricia, fue: ``Creo que Laura y el bebe que viene de camino, van a ver a su papa corriendo carreras ´´.
Amigos, estoy de vuelta, no se lo que me costará recuperar la confianza, incluso para rodar lento me lo voy a tener que pensar dos veces, pero soy feliz,  puedo correr.
Ahora con tantos sentimientos encontrados me es difícil explicar mis emociones, conforme pasan las horas me lo creo más.
De todas maneras no esperéis verme a tope, mi vuelta va a ser muy progresiva, de momento mi único objetivo es sentirme bien corriendo y disfrutar.
Aunque sea lento y con miedo esta tarde a las ocho voy a bajar al río a rodar 20 min.
Esto es un sueño hecho realidad.  
Gracias, gracias y gracias.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Un antes y un después en mi vida



Han sido unas vacaciones raras.
Desde la última vez que escribí en el blog ya han pasado 2 meses, me hubiera gustado escribir durante el verano, pero he preferido no conectarme a Internet, ni prestar atención a las redes sociales, lo siento por los mensajes no contestados, en la medida de lo posible iré contestándolos estos días.
Como os decía, ha sido un verano muy extraño, nunca en mi vida recuerdo haber estado  un verano en reposo sin hacer nada de deporte, estos meses he vivido con la consciencia fijada totalmente en el presente, sin pensar en el pasado, ni el futuro.
Físicamente a principios de agosto ya estaba totalmente recuperado y a día de hoy no hay ni rastro de las operaciones, las heridas han cicatrizado y el dolor ha desaparecido.
En el último post que publiqué en julio, finalizaba diciendo que el tema de correr ni se había planteado aún, pues bien a llegado la hora, hoy miércoles día 19 tengo que ir al cardiólogo.
Durante el mes  julio pasé dos veces consulta, me dijeron que era demasiado pronto para poderme decir si podía volver a practicar deporte, y  debía  esperar a septiembre; lo que sí me comentaron es que no iba a haber término medio, o podría volver y correr como antes, es decir compitiendo, o bien tendría prohibido el deporte.
Supongo que ante cualquier situación compleja o difícil  que se nos presenta en la vida todos tendemos a buscar un por qué o una causa, creo que es una manera de buscar una conexión con los acontecimientos, que le den una coherencia a nuestra vida.
En mi caso no he querido buscar esa coherencia, al fin y al cabo, en la vida nos suceden muchas cosas que nosotros no hemos buscado y a pesar de ello nos ocurren.
El no pensar en el pasado ni en el futuro durante el verano, no creo que haya sido un acto de resignación, en ningún momento he tratado de autoengañarme, ni evadir la situación.
Vivir con la mente fijada en el presente no ha sido fácil, ha sido un reto emocional para poder aceptar la incerteza y la inseguridad de esta situación.
Durante todo el tiempo creía  tener controlado el temor a no poder correr, de hecho  mal o bien lo he conseguido todo este tiempo, pero hace unos días todo ha cambiado.
Todos estos meses  he dicho y me he dicho a mí mismo, que estaba preparado para aceptar lo que el médico me diga que debo hacer.
Eso es lo que creía, pero a medida que se ha ido acercando el día, la inseguridad y el nerviosismo se han apoderado de mí, de hecho llevo tres noches sin  dormir.
Creo que estoy ante  uno de los momentos que van a marcar un antes y un después en mi vida, y lo peor de todo es que yo no puedo hacer nada, por mucha rabia que me de, será lo que tenga que ser.
No os voy a engañar, tengo miedo de no poder volver correr ni hacer deporte.

martes, 10 de julio de 2012

Lo más difícil ya ha pasado.


A diferencia de la primera operación, esta vez  no me hizo falta el despertador.
Al primer golpe de vista al despertador, vi las 6:45. Me levanté, me preparé la mochila con el mp3, algo de leer y unas chanclas.
No me sentía nervioso, más bien un poco abatido por tener que pasar otra vez por el mal trago.
Quise llevar el  coche hasta el hospital, me tranquiliza conducir.
A las ocho en punto entré apresuradamente en admisión. Suponía que la espera sería de una media hora, pero se alargó hasta la una de la tarde.
A la una en punto dijeron mi nombre por megafonía y pasé a una sala donde te preparan las vías para entrar al quirófano.
La enfermera, sin darme tiempo a decirle que prefería en el brazo, me puso la vía en la mano (en la mano es mucho más doloroso que en el brazo).
Me sentaron en una silla de ruedas y me llevaron hasta la entrada del quirófano.
Una vez  allí, había otro hombre esperando, cruzamos una mirada de resignación y al instante me metieron para dentro. Antes de entrar nos deseamos suerte.   
Ya tumbado en la mesa del quirófano, les comenté que no quería que me sedaran, prefería estar conciente toda la operación. Oí una voz que decía: – De cada cien siempre sale algún tipo raro que no quiere dormirse- .
Me inyectaron la anestesia local, y empezaron a ponerme 3 catéteres por las venas y otro de 7mm por la arteria femoral.
La anestesia evita el dolor pero las paredes arteriales no se anestesian, por lo que cuando pasa el catéter por la femoral es horrible (solo de pensarlo me mareo).
Una vez con los tubos pasados, ya me relajé un poco. En todo momento  podía ver por un monitor toda la operación. Como me vieron bastante tranquilo me dijeron que si me apetecía oír música, les dije que si.
Está claro que la situación no era agradable, pero la música me ayudó muchísimo a que me relajara.
Mientras miraba por el monitor la operación, escuchaba  buenísimos temas de Rock de AC/DC, Metallica, Dire Straits,... etc.
Me avisaron cuando me iban a hacer la ablación, me preparé para soportar el dolor y después de un par de minutos sintiendo una fuerte punzada en el corazón, me dijeron:    - vale, ya está-.
Me quedé sorprendido por lo poco que habían tardado, allí dentro la percepción del tiempo no la tienes clara, pero se me hizo corto, en realidad habían tardado una hora y media. Hasta ahí todo bien.
Una vez quitados los catéteres, empezaron a  hacer presión en la ingle sobre las venas y la arteria para que pararan de sangrar. A pesar de la anestesia el dolor era muy fuerte.
Después de media hora, la arteria femoral no paraba de sangrar, los enfermeros se turnaban para poder mantener la presión; mientras tanto yo apretaba el hierro de la camilla para soportar el dolor. Cada diez minutos comprobaban si paraba, pero  no paraba de salir sangre.
Por lo visto me habían puesto más heparina (anticoagulante) de la que tocaba para mi peso.
Empecé a asustarme un poco. Me comentaron que al final  pararía, tardase lo que tardase. 
Pasé un dolor horrible por la presión tan fuerte, pero después de 90 min. paró.
Me hicieron una compresión para evitar que volviera a sangrar y me pasaron a una planta, mientras me daban habitación.
Mientras tanto estaba totalmente inmóvil; debes de estar veinticuatro horas sin moverte ni incorporarte, ni tan siquiera para beber, comer ni orinar.
Cuando llegaron los camilleros empezaron a moverme sin demasiado cuidado.
Les comenté que había tenido problemas en el post-operatorio y que fueran con mucho cuidado, pero no me hicieron mucho caso.
Ya en la habitación les comenté a mis familiares todo el tema, que la operación había salido bien pero había habido complicaciones a la hora de cerrar la arteria.
A los pocos minutos empiezo a notar humedad en mi pierna, le digo a mi mujer que mirara que estaba pasando y se da cuenta de que estoy empapando la cama de sangre.
Inmediatamente avisaron a la enfermera. A los pocos segundos, la habitación  se llenó de médicos y enfermeros.
Corriendo me quitaron la compresión, la sangre salía como un grifo. Menos mal que mi familia estaba fuera y no lo vieron. El médico me dijo que me preparara, que iba a sentir el dolor más fuerte que nunca hubiera tenido antes, al instante él  y dos enfermeros dejaron caer su peso sobre mi arteria femoral, el dolor era tan fuerte que casi perdía el conocimiento. Entre tanto sufrimiento pude oír que el médico pidió que me pincharan morfina. Después de inyectarme la morfina notaba calor en el pecho pero el dolor no remitía.
Mientras tanto el compañero de habitación sufrió algún percance, diciendo  que se moría. Aquello parecía un hospital de campaña de la guerra de Vietnam.
No tengo ni idea de lo que estaba pasando, pero entre lo mío y lo de él, en la habitación habrían casi diez personas entre médicos y enfermeros.
Durante todo ese tiempo mi familia estaba fuera sufriendo y viendo el trasiego de médicos y bolsas de sangre, sin saber realmente si eran para mí o para el compañero de habitación.
Los minutos pasaban y cada vez que comprobaban si la femoral había parado de sangrar salía un chorro de sangre. Recuerdo oír a una médico decir: - sácale sangre para el análisis por si hay que ponerle una bolsa y trae más morfina-.
Mientras me inyectaban  morfina por la vía del brazo izquierdo, por el derecho me sacaban sangre,  el sufrimiento era extremo. A pesar de las dos dosis de morfina no perdí el conocimiento y a la media hora más o menos pudieron frenar la hemorragia.
Una vez paró, me hicieron una compresión muy fuerte. Los recuerdos a partir de ese momento los tengo borrosos, la morfina estaba actuando.
El análisis confirmó que no era necesario hacerme una transfusión de sangre. La doctora antes de irse me dijo: -Te va a salir un hematoma impresionante-.
Después de eso, vi a mi familia y a mi amigo Alex en la habitación.  
Las siguientes veinticuatro horas estuve inmóvil con la cabeza mirando al techo sin poder incorporarme. Se que era necesario, pero no deja de ser una tortura en toda regla.
Durante la noche no pude dormir nada por miedo a que me volviera a salir sangre, fue un auténtico suplicio. 
Pasadas veinticuatro horas y no habiendo sangrado, me dieron el alta.
Me costaba moverme pero me encontraba bien dentro de lo que cabe.
El domingo por la tarde a pesar de estar dolorido decidí dar un paseo para que me diera el aire. Me costaba andar, pero el paseo hizo que me sintiera mejor.
Hoy  todo ha cambiado, el dolor en la pierna es insoportable, el hematoma sigue igual pero la pierna la tengo muy inflamada.
Me avisaron de que los daños en la pierna  donde me hicieron la presión iban a ser importantes.
Ahora mismo tengo un gran dolor en la pierna, es más, me cuesta concéntrame para poder escribir.
Es increíble, la primera operación fue horrible (ocho horas y sin éxito), pero en el  post-operatorio no se presentaron dificultades. En cambio esta vez que la operación fue perfecta, el post-operatorio fue un suplicio (uno de los peores momentos de mi vida).
A veces tengo la sensación de que la vida se ha ensañado, poniéndome a prueba, para ver hasta cuanto dolor físico soy capaz de soportar. En serio ¿Qué quiere? ¿Con una vez no había bastante? ¿Por qué no salió todo bien a la primera? Estas preguntas no paran de azotarme la cabeza.
Me siento aliviado, porque la operación ha salido bien e independientemente si vuelvo a correr o no, lo más difícil ya esta pasado.
De momento me han dicho que en una semana podré hacer vida normal, el tema de correr todavía no se ha planteado.
De todas maneras en este momento tengo la pierna totalmente destrozada.
A vosotros solo puedo deciros gracias, gracias y gracias, por todo vuestro apoyo.

miércoles, 4 de julio de 2012

Simplemente no pensar


Es difícil  explicar lo que siento en estas horas previas a la segunda intervención.
A diferencia de la primera vez, donde a pesar de los nervios tenía una gran ilusión por pasar página a esta pesadilla, esta vez la sensación de angustia me invade. Puede ser que esté menos nervioso que la vez anterior, pero el malestar por saber a lo que me enfrento crea en mí emociones bastante desagradables.
Siempre me he sentido con una gran fortaleza emocional y con la valentía suficiente para enfrentarme a cualquier cosa, pero claro, el coraje no me exime del miedo.
Mi gran reto ahora, es mantener el equilibrio emocional para estar lo más relajado posible.
Gracias al deporte he desarrollado la habilidad de no bloquearme ante situaciones de nerviosismo e incertidumbre. La diferencia es que en el deporte esos nervios los canalizo en energía, pero ahora transformar  esas emociones en estar calmado es mucho más difícil.
Mañana cuando entre en el quirófano trataré de no pensar en nada, dejar la mente en blanco y no obsesionarme con el tiempo que vaya a durar, simplemente no pensar.
Cuando estás tirado en la cama de un hospital, lo que más hechas de menos son las pequeñas cosas (que en realidad son las más grandes) como: jugar con mi hija, comer un helado de vainilla, beber coca-cola, dar un paseo, bañarse en la playa y un montón de cosas que las hacemos sin pensar, pero que son las que en realidad dan sentido a nuestras vidas.
Mas allá de todos los sentimientos desagradables que estoy sintiendo en estos momentos, existe la esperanza de que todo vuelva ser como antes.

viernes, 29 de junio de 2012

Una milla


Ayer por la noche rescaté el scanner (lo tenia unos años apartado), como ahora no me puedo hacer fotos compitiendo, tiraré de archivo que tengo de sobra.
Esta foto es 1995, de la revista Nou Píndaro.
Es una milla que en la semana Fallera organizaba mi equipo, C.A. Parque Alcosa.
Siendo cadete y junior corrí muchas millas. Nunca se me dio bien esa distancia, a pesar de ello  siendo senior gané la milla internacional de Andorra y el 1500 lo llegué a correr en 4:07.
Yo soy el primero por la izquierda, creo que llegué el 6º

miércoles, 27 de junio de 2012

Un 500 a ritmo de 3´

Como todos sabéis tengo totalmente prohibido practicar deporte y menos aún correr, pero ayer por la noche hice “un 500 a ritmo de tres”.
Anoche, cuando estaba a punto de irme a la cama me di cuenta de que se me había olvidado un libro en el coche. Normalmente antes de dormir siempre tengo la costumbre de leer algo y en ese momento quería leer justamente ese libro.
Como no me había cambiado todavía, decidí ir al coche. Al salir a la calle percibí olor a humo, me quedé unos segundos buscando su procedencia y al girarme vi una gran humareda que salía de una papelera. A los segundos empezó a arder con unas llamas que llegaban a los coches que estaban aparcados al lado. Al instante todas papeleras de mi calle empezaron a arder, por lo visto algún degenerado estaba aburrido.
El fuego empezaba a llegar a los coches, sin pensar en nada, mi primer reflejo fue salir corriendo hasta la policía que está a unos 500 metros de  mi casa. Corrí como si estuviera en el último 500 de una competición. Al llegar a la policía les dije que se dieran prisa, que iban a empezar a arder casi todos los coches. Cuando ellos salieron corriendo (con el coche) hacia el fuego, me quedé pensando: “¡Pero que has hecho, tú no puedes correr!”.
Durante unos segundos me quedé un poco bloqueado por el miedo, pero al poco tiempo,  sentí lo que supongo que sentirá cualquiera que tenga una adicción  y le den un poco de su droga. Durante la noche apenas he podido dormir pensando en el momento que estuve corriendo.

Por ultimo os dejo esta canción, cuando tenía que entrenar y me notaba sin ganas, la escuchaba y me dejaba como nuevo.  
Es una canción que transmite mucha energía. (Por lo menos a mí)

viernes, 22 de junio de 2012

¿Qué es la resiliencia?


Ya está confirmado. El día 5 de julio me operarán por segunda vez; será en el Hospital Clínico.
Es un alivio que sea antes del verano, así podré disfrutar con la mente tranquila de las vacaciones.
En este momento trato de ser resiliente. Y vosotros diréis: ¿Qué es la resiliencia?
La resiliencia es la capacidad de superar experiencias difíciles y una vez superadas volver a ser nosotros mismos.
A lo largo de la vida de una ostra muchas veces en su concha le entran piedrecitas y arena. Cuando las puede expulsar las tira y sigue su proceso vital, pero algunas veces es demasiado grande y no puede desprenderse de ella. Entonces comienza un proceso que con el tiempo convierte ese objeto molesto en una bonita perla.  
En la vida también nos encontramos piedras  en nuestro camino, y aunque nos molesten, tenemos que tratar de construir algo bueno con ellas.
Esto que ahora me parece un gran obstáculo, estoy seguro de que con el paso del tiempo me enseñará algo positivo.
En ningún momento me considero una víctima de mis circunstancias, sentirse mal por las cosas desagradables que nos suceden en la vida es inevitable, pero en nuestro camino tarde o temprano todos vamos a encontrar adversidades.
La resiliencia no es resignación ni conformismo, sino construir un mundo interior mejor que nos ayude a afrontar las dificultades de la vida.
Ante cualquier adversidad, si tengo que elegir entre ser víctima o guerreo y luchar, yo prefiero luchar. Si pierdo, por lo menos lo habré intentado; si gano, seguramente después de la lucha me quedará alguna cicatriz, pero con el tiempo no solo se acabará cerrando, sino que también me habrá hecho más fuerte.
El dolor nos enseña muchas cosas que por desgracia no aprendemos en otras situaciones más amables de la vida.
El dolor nos hace ser más humildes y darnos cuenta de lo que realmente importa.
Las situaciones difíciles nos obligan a sacar recursos inimaginables que hasta ese momento éramos incapaces de pensar que los teníamos.
En mi caso por ejemplo, yo nunca me hubiera imaginado poder aguantar ocho horas en un quirófano estando consciente y encima viendo por un monitor lo que me estaban haciendo.
A pesar de que correr ha sido para mí una de las cosas más importantes, yo siempre he tratado de diversificar las parcelas de mi vida, no poner todas mis esperanzas de felicidad y autorrealización en un tema en concreto, pienso que hay que diversificar en cosas que no estén conectadas entre si, así si nos falla una cosa siempre tendremos otra.
No obstante, mientras no tengamos que vivir verdaderamente una desgracia, pienso que tampoco debemos ponernos demasiado dramáticos ni transcendentales, debemos de dejar de mirarnos un poco nuestro ombligo como si fuéramos el centro del mundo.
En realidad casi todos nuestros problemas son muy relativos, somos unos privilegiados de haber nacido donde hemos nacido.
Seguramente si yo hubiera nacido en Mali o en Somalia, no tendría opciones de ser operado, por eso  a pesar de todas las dificultades que he tenido, no me canso de dar gracias a la vida por todo lo que tengo.

Para conseguir esta canción tuve que mover cielo y tierra, en el año 93 no tenia Internet. Me trae muy buenos recuerdos esta canción, la película os la recomiendo, en su momento fue una de mis preferidas.

miércoles, 20 de junio de 2012

20 de Junio


 Después ya pensaré en lo siguiente

Como ya os comenté, el miércoles pasado tenía visita con el cardiólogo deportivo.
Es un médico que me da mucha confianza, sus palabras me tranquilizaron mucho.
No lo puedo confirmar todavía, pero es muy probable que el 5 de Julio vuelva a entrar en el quirófano, pero ya os digo, no está confirmado al cien por cien.
Una cosa sí  puedo confirmar, en caso de que todo saliera bien (y no me refiero solo a la operación, hay más factores que después se tienen que analizar), hasta finales de agosto o principios de septiembre, no podré correr; competir ya veríamos.
De todas maneras ahora no me obsesiona pensar en volver a correr, primero quiero superar la fase de la operación y después ya pensaré en lo siguiente.
También os quería comentar que la sección de comentarios la he estructurado para que funcione igual que un foro. Así que a partir de ahora responderé a vuestros mensajes de manera individual, al igual que podéis utilizarlo como un foro.

Mensaje de Daniel

Me permito publicar el  mensaje que me envió Daniel Díaz Tecles.
Es un mensaje que me emociona como todos los que recibo,  pero es muy gratificante que mi historia sirva de inspiración para alguien  que este domingo participará en los 5.000 metros del Campeonato de España Junior en Avilés.  Desde aquí quiero enviarle todas las fuerzas posibles para que triunfe, como ya lo hizo este domingo en Torrevieja al conseguir la mínima.
Gracias Daniel por este mensaje tan emotivo:

“Sigues triunfando, Eugenio, pero esta vez con todo lo que escribes en tu blog; lo he seguido de cerca, leyendo día a día tus palabras, tu esfuerzo y tu ilusión por este deporte.
Ayer viajé a Torrevieja, llevaba tres semanas arrastrando un esguince, que curó finalmente el pasado fin de semana.
Realicé un test sólo y sin liebre en las pistas de Torrent, para ver que tal tenía el apoyo; al finalizar el test, me di cuenta que tenía perfectamente el tobillo recuperado (un hoyo en el césped de las pistas del Turia, mientras hacía técnica tuvo la culpa), ya que a 3 minutos el km. sostenidos no me molestó nada.
Le dije a mi padre el miércoles, después de leer tu blog, que me apuntara al control absoluto de Torrevieja; y eso hice ayer, 250 km para correr a las 21:00h, con una temperatura envidiable; hice 4km muy cómodos a ritmo de mínima junior y cambié el último km a 2:56 para realizar un registro de 15:33 sin problemas y reservándome para el próximo domingo en el campeonato de España Junior en Avilés. Y lo más importante, es que durante la carrera de ayer mi vino a la mente todo por lo que estabas pasando y tus ganas de enfrentarte a este nuevo reto, me dio ánimos para competir y disfrutar compitiendo. Eugenio, eres importante en la mente de muchos deportistas, y yo soy uno de ellos. Sigue luchando y ánimo.”
(Blog de Daniel Díaz Tecles: http://danieldiaztecles.blogspot.com.es/)